

BRUTAL
Este proyecto desarrolla la identidad de un restaurante que cuestiona las normas tradicionales alrededor de la comida y la experiencia gastronómica. Parte de una premisa clara: comer no es un acto aprendido, es un acto instintivo y profundamente personal.
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El branding se construye desde una actitud rebelde pero sofisticada, donde el placer, la intuición y la libertad guían todas las decisiones visuales y conceptuales. Se rompe con la idea de la gastronomía como protocolo o etiqueta, para posicionarla como una experiencia sensorial, emocional y libre de juicios.
La identidad visual apuesta por un lenguaje directo, editorial y sin adornos innecesarios. Tipografías con carácter, composiciones crudas y mensajes contundentes refuerzan el manifiesto del proyecto: no hay reglas, no hay culpa, no hay permiso.
El menú se diseña como una extensión del concepto de marca. No impone lecturas rígidas ni jerarquías tradicionales. Los platos se presentan como invitaciones al deseo, no como explicaciones técnicas. El tono del copy es provocador, honesto y cercano, invitando al comensal a confiar en su instinto más que en las convenciones.
Rebel Eating no busca educar al cliente, sino liberarlo.
Es un espacio donde la comida se vive desde el impulso, el placer y la autenticidad.